Ejército ubica laboratorio clandestino con cerca de cinco toneladas de permanganato de potasio en Puerto Asís, Putumayo

Soldados de la Vigésima Séptima Brigada, a través del Batallón de Infantería Liviana N.° 25, en coordinación con la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional y con apoyo de la Regional de Inteligencia de la Amazonía de la Armada de Colombia, llegaron hasta la vereda Agua Negra, en Puerto Asís, donde ubicaron un laboratorio artesanal perteneciente al grupo armado organizado residual Segunda Marquetalia Estructura Comandos de Frontera, al mando de alias Walter Mendoza.

La infraestructura estaba destinada a la producción de permanganato de potasio, un insumo empleado dentro de los métodos asociados al procesamiento y cristalización del clorhidrato de cocaína.

En el lugar fueron encontradas 15 canecas plásticas de diferentes dimensiones, tres calderas metálicas y una piscina para almacenamiento, además de importantes cantidades de sustancias químicas.

Entre los elementos incautados se encontraban 4864 kilogramos de permanganato de potasio, 400 kilogramos de carbón activado, 300 kilogramos de hidróxido de sodio, 150 kilogramos de dióxido de manganeso y 275 galones de hipoclorito de sodio. La cantidad y variedad de estos productos evidencian la capacidad de esta infraestructura para suministrar insumos para la producción de estupefacientes.

Con la destrucción del laboratorio se interrumpió el aprovisionamiento de sustancias químicas esenciales para esta actividad ilícita, afectando uno de los componentes logísticos empleados por los Comandos de Frontera para mantener activa su economía derivada del narcotráfico. Es así como la Fuerza Pública afecta el brazo económico de este grupo armado al margen de la Ley en más de 360 millones de pesos.

Sin embargo, la operación también tiene una dimensión ambiental. El funcionamiento de laboratorios clandestinos implica riesgos para los ecosistemas, debido al almacenamiento y manipulación de sustancias químicas sin controles adecuados. Los posibles derrames y la disposición de residuos pueden contaminar el suelo y las fuentes hídricas, afectar la vegetación y generar riesgos para las comunidades que habitan en estos territorios.

La contaminación asociada al manejo inadecuado de productos químicos puede permanecer en el territorio y comprometer recursos naturales fundamentales para las comunidades, convirtiendo estos espacios clandestinos también en un factor de riesgo ambiental.

El resultado operacional representa así una afectación simultánea a las capacidades logísticas y económicas de los Comandos de Frontera. La articulación entre el Ejército, la Policía y la Armada permitió avanzar sobre uno de los eslabones que sostiene la cadena del narcotráfico en el departamento del Putumayo.