Una nariz puede verse bien y respirar mal: ¿Qué revisar cuando la respiración cambia después de una rinoplastia?

Una nariz puede verse armónica y, sin embargo, no funcionar correctamente. Cuando después de una rinoplastia la dificultad para respirar persiste más allá del proceso habitual de recuperación, aparece una sensación constante de obstrucción o la nariz tiende a colapsar durante la inspiración, el problema no necesariamente está en lo que se observa externamente.

Detrás de estos síntomas pueden existir alteraciones en estructuras fundamentales para el flujo de aire, entre ellas el tabique, los cornetes y las válvulas nasales. Identificar cuál de ellas está comprometida es esencial, porque cada problema requiere un abordaje diferente.

La Academia Americana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello considera la valoración de la vía aérea parte relevante de la evaluación de los pacientes sometidos a rinoplastia e incluye específicamente la revisión del tabique, los cornetes y las válvulas nasales.

“Una rinoplastia no debería obligar al paciente a escoger entre verse mejor y respirar bien. La nariz debe planificarse como una estructura estética y respiratoria al mismo tiempo. El objetivo es conseguir un resultado natural y armónico sin sacrificar su función”, explica el doctor Paulo Andrés Escobar, otorrinolaringólogo y cirujano plástico facial.

¿Dónde puede estar el problema?

El tabique nasal divide las dos fosas nasales y una desviación o alteración estructural puede reducir el espacio disponible para el paso del aire. Los cornetes participan en el acondicionamiento del aire que respiramos. Su tamaño y relación con el resto de la cavidad nasal deben evaluarse cuando existe sensación persistente de congestión.

Las válvulas nasales, por su parte, corresponden a zonas especialmente importantes para el flujo respiratorio. Cuando existe estrechamiento o pérdida de soporte, el paciente puede experimentar obstrucción o incluso notar cómo una parte de la nariz se desplaza hacia adentro al inspirar. Por eso, dos pacientes que describen el mismo síntoma como “no puedo respirar bien por la nariz” pueden tener problemas anatómicos completamente diferentes, señala el experto.

Estética y función no deberían planificarse por separado

Durante décadas, la rinoplastia fue asociada principalmente con el cambio de apariencia. La evolución de la cirugía plástica facial ha llevado a una visión más integral: modificar una nariz implica comprender simultáneamente su estructura externa, su soporte y su vía respiratoria.

“El resultado no debe evaluarse solamente en una fotografía. Una nariz exitosa debe verse natural, guardar proporción con el rostro y permitir que el paciente respire adecuadamente. Para conseguirlo hay que estudiar la anatomía antes de decidir qué modificar y, muchas veces, qué estructuras es importante conservar”, señala Escobar. Este concepto también ha modificado la manera de entender la estética nasal. El objetivo actual no debería ser reproducir una misma nariz en diferentes pacientes, sino adaptar la intervención a la anatomía, identidad facial y necesidades funcionales de cada persona.

Cuando se trata de una segunda cirugía, el problema puede ser más complejo

La evaluación adquiere aún mayor importancia en una rinoplastia de revisión. Después de una cirugía previa pueden existir cicatrices internas, modificaciones del tabique, pérdida o debilitamiento de estructuras de soporte y cambios en las válvulas nasales. En determinados pacientes, la nueva intervención deja de ser simplemente una modificación estética y requiere reconstruir estructuras para recuperar soporte, función y armonía.

“En una cirugía de revisión no basta con identificar qué aspecto de la nariz quiere cambiar el paciente. Primero necesitamos entender qué ocurrió con la anatomía después de la cirugía anterior, qué estructuras continúan funcionando adecuadamente y cuáles necesitan ser reconstruidas. Ese diagnóstico determina el plan quirúrgico”, explica el especialista.

Qué debería preguntar un paciente antes de elegir quién realizará su rinoplastia

Más que concentrarse únicamente en fotografías de resultados, un paciente puede obtener información importante preguntando durante la valoración:

  • ¿Se evaluará también mi respiración además de la apariencia de mi nariz?
  • ¿Cómo están mi tabique, mis cornetes y mis válvulas nasales?
  • ¿El cirujano tiene entrenamiento específico en anatomía y función nasal además de cirugía estética?
  • ¿Tiene experiencia resolviendo problemas funcionales y cirugías de revisión?
  • ¿Puede explicarme qué estructuras piensa modificar, cuáles conservará y por qué?

Una valoración rigurosa debería permitir al paciente comprender no solo cómo podría cambiar su nariz, sino también qué consecuencias puede tener cada modificación sobre su estructura y su respiración. Para Escobar, uno de los cambios más importantes en la cirugía facial contemporánea es abandonar la idea de una nariz ideal aplicable a todos los rostros.

“Ninguna nariz es igual a otra. Nuestro trabajo no consiste en imponer un modelo, sino en comprender la anatomía de cada paciente y buscar equilibrio. Una buena cirugía debería permitir que la persona siga reconociéndose, pero con una nariz más armónica y funcional.”, explica el doctor Escobar, director científico del Centro de Excelencia en Cirugía Plástica Facial www.escobarmd.com

Sobre el especialista

El doctor Paulo Andrés Escobar es otorrinolaringólogo y cirujano plástico facial. Realizó su residencia en Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello en el Hospital Universitario de Móstoles, Madrid, y posteriormente completó formación en cirugía plástica facial en la Universidad CES. Cuenta con certificación del International Board for Certification in Facial Plastic and Reconstructive Surgery (IBCFPRS). Fellow del American College of Surgeons (FACS). Su práctica clínica se concentra en cirugía plástica facial, con especial interés en rinoplastia primaria, cirugía nasal funcional y rinoplastia de revisión.