Desde Gámeza, Yeison estudia, se alimenta y sueña en grande con el PAE

Hay sueños que empiezan mucho antes de llegar a la universidad. Para Yeison León Gonzales, un estudiante de 12 años de la vereda Motua, en Gámeza, su sueño de convertirse en ingeniero comienza cada mañana en el camino hacia la escuela.

Cursa sexto grado en la Institución Educativa Juan José Reyes Patria y, como muchos niños y niñas de las zonas rurales de Boyacá, debe recorrer largas distancias para llegar a las aulas. Pero las dificultades del camino no han conseguido cambiar su propósito: estudiar, salir adelante y algún día ayudar a sus padres.

“Cuando sea grande quiero ser ingeniero y ayudar a mis papás”, dijo Yeison con la seguridad de quien ya tiene claro hacia dónde quiere dirigir su futuro.

En ese recorrido, la educación no está sola. El Programa de Alimentación Escolar (PAE) ‘AliMente en Grande’, liderado por el Gobierno de Boyacá, se convierte en un aliado fundamental para que los estudiantes cuenten con alimentación durante su jornada escolar y puedan concentrarse en lo que realmente importa: aprender y construir sus sueños.

Para Yeison, recibir diariamente el complemento alimentario tiene un significado especial. Según cuenta, desde que recibe la alimentación en la institución ha sentido cambios positivos en su desempeño académico y asegura que sus calificaciones han mejorado.

Más que una comida, para él representa energía para permanecer atento en clase, participar en las actividades escolares y disfrutar espacios como educación física, donde asegura sentirse ahora con mayor confianza y vitalidad.

En la Institución Educativa Juan José Reyes Patria, el propósito del PAE va más allá de entregar un complemento alimentario. Las minutas son diseñadas con el acompañamiento de profesionales en nutrición y buscan ofrecer preparaciones balanceadas que incluyan proteínas, verduras, hortalizas y otros nutrientes necesarios para el crecimiento y desarrollo de los estudiantes.

Pero también se trabaja en algo que comienza en el plato y puede acompañar a los niños durante toda su vida: los hábitos de alimentación saludable.

Desde la institución se realizan jornadas de sensibilización para que los estudiantes conozcan el valor de los alimentos que reciben, aprendan a aprovecharlos y comprendan la importancia de evitar su desperdicio.

“El trabajo con los estudiantes no se limita al momento de entregar los alimentos. También buscamos que aprendan a valorar cada preparación, a consumirla adecuadamente y a entender la importancia de una alimentación saludable”, explicó María Elena Benavides, rectora de la institución.

Para Yeison, la escuela representa mucho más que un lugar para estudiar. Es un espacio donde encuentra oportunidades, acompañamiento y personas que creen en él.

Recientemente, la rectora le obsequió unos tenis. El regalo, aunque sencillo, tuvo un significado enorme para el estudiante: fue una muestra de cariño que le recordó que su esfuerzo diario es visto y valorado por quienes hacen parte de su comunidad educativa.

Historias como la de Yeison muestran que garantizar la alimentación escolar también significa acompañar a los estudiantes en el camino hacia sus metas. En territorios rurales, donde las distancias y las condiciones económicas pueden convertirse en barreras para permanecer en el sistema educativo, contar con un complemento alimentario durante la jornada constituye un respaldo para las familias y para los niños.

Yeison lo sabe. Por eso, mientras recorre cada día el camino que lo lleva a la escuela, también avanza hacia ese futuro que imagina: convertirse en ingeniero y darle a sus padres mejores oportunidades.

Con especial gratitud, el estudiante reconoce las acciones de la Gobernación de Boyacá y del gobernador Carlos Amaya para fortalecer la alimentación escolar en el departamento.

Para él, que el PAE ‘AliMente en Grande’ llegue hasta su institución educativa significa tener un apoyo más para estudiar, aprender y no renunciar a sus sueños.

Porque en las montañas de Gámeza, cada jornada escolar puede ser el comienzo de una historia distinta. Y para Yeison, cada plato servido, cada clase y cada kilómetro recorrido lo acercan un poco más al ingeniero que sueña ser.