En Güicán de la Sierra, las huertas escolares siembran aprendizaje, alimentación y amor por el campo

La huerta escolar de la Escuela Julio Josué Cristancho, sede de la Normal Superior Nuestra Señora del Rosario, en el municipio de Güicán de la Sierra, se ha convertido en un escenario de aprendizaje integral donde los estudiantes fortalecen conocimientos sobre alimentación saludable, sostenibilidad ambiental y trabajo colaborativo, mientras desarrollan una conexión más cercana con el campo y los recursos naturales.

Con el apoyo de la Secretaría de Educación de Boyacá y del Programa de Alimentación Escolar (PAE) ‘AliMente en Grande’, los estudiantes participan en procesos pedagógicos orientados al cuidado del medio ambiente, el aprovechamiento responsable de los alimentos y la promoción de hábitos saludables.

De acuerdo con Yamile Niño Velandia, docente y líder del proyecto, la huerta escolar representa una oportunidad para que los estudiantes valoren su entorno, aprendan sobre agricultura y reconozcan el potencial del campo como fuente de desarrollo y bienestar para sus comunidades.

En este espacio pedagógico, los estudiantes cultivan productos naturales como arveja, maíz, hortalizas, papa criolla y papa pastusa, alimentos ricos en nutrientes que contribuyen a una alimentación balanceada y que, además, hacen parte del menú del PAE ‘AliMente en Grande’.

La docente destacó que la huerta escolar funciona como un laboratorio pedagógico y científico en el que los estudiantes fortalecen competencias en ciencia, tecnología e innovación aplicadas al sector agropecuario.

A través del análisis de los suelos, los ciclos de cultivo, el manejo del agua y la observación de variables ambientales, los niños desarrollan habilidades de investigación, pensamiento crítico y análisis de datos, integrando áreas como ciencias naturales, matemáticas, lenguaje y tecnología.

Asimismo, este proceso les permite acercarse a prácticas de agricultura sostenible, comprender la importancia de la seguridad alimentaria y reconocer cómo el conocimiento científico y tecnológico puede contribuir al fortalecimiento del campo y al desarrollo rural de la región. Fin/Francisco Aranguren.