
En Risaralda, integrante del Clan del Golfo, decide retornar a casa en estas fiestas de fin de año
Alias el Paisa, como era conocido este hombre de 34 años, mientras se expresa con su voz quebrada ante la emoción y los sentimientos encontrados, por estar fuera de las cadenas del GAO Clan de Golfo, Estructura Edwin Román, por sentirse seguro bajo la protección del Ejército Nacional, habla con la sinceridad del arrepentimiento y con el deseo de ser espejo para otros miembros de grupos armados: «desde el 2022, ante las promesas de buenos ingresos e influenciado por un conocido en Antioquia, tomé la mala decisión de ingresar a este grupo armado».
Pero antes de ser el Paisa, este hombre oriundo de la ciudad de Medellín, al igual que miles de colombianos, se dedicaba a actividades legales, al lado de sus familiares y amigos. Él entrenaba a jóvenes y a niños y los guiaba por el buen camino del deporte, pero un día, hace tres años, se dejó llevar por la ambición que le prometía poder y grandes sumas de dinero, si se unía a la ilegalidad.
«Yo era el encargado de hacer inteligencia al Ejército, a la Policía y a población, también debía cobrar extorsiones, surtir las plazas de microtráfico y me movía en algunos lugares de Antioquia, en Belén de Umbría y en Mistrató, Risaralda, pero no solo debía estar en las zonas urbanas, también estaba en áreas rurales y era muy duro, todo era muy duro. Muchas veces pasábamos hambre, por malos tratos y nunca existía la posibilidad de pedir un permiso para ir a saludar a la familia, eso allá es una cárcel llena de promesas falsas. Al comienzo le pagan a uno lo prometido, pero después, ya no cumplen. Pertenecer a los grupos armados no es como lo pintan, todo es mentira, allá se pierde el tiempo y se acaban los sueños».
Así mismo, este colombiano que ha regresado a la libertad manifiesta que cuando no dan resultados en este grupo, son menospreciados y maltratados.
El amedrentamiento también es una constante por parte de los mandos del Clan del Golfo, quienes les afirman a sus integrantes, que, si deciden dejar sus filas y entregarse al Ejército Nacional, van a recibir malos tratos, pero la realidad es totalmente distinta, así lo expresa alias el Paisa: «Yo no aguanté más y decidí llegar al Batallón de Artillería de Campaña N.° 8 en Pereira, Risaralda. Tomé el riesgo y quiero decirles, que el trato ha sido excelente; aquí me dieron la bienvenida y a partir del momento voy a recibir los beneficios que otorga el Gobierno Nacional por someterme a la justicia».
De igual manera, este hombre reconoce que los soldados del Ejército Nacional son respetuosos de los derechos humanos y que le han cumplido con lo que le han prometido: «Se siente muy bien estar sin huirle a la justicia, de corazón me siento muy contento y quiero decirles a los compañeros que tuve allí, que piensen en sus familias, en sus hijos, porque delinquir no paga».
Al igual que el Paisa, las personas que aún estén en los grupos armados organizados también pueden acogerse a los beneficios del Gobierno, contactando a las tropas del Ejército Nacional o comunicándose con la línea gratuita nacional 107, conocer los beneficios, además la ruta de regreso a la legalidad y de esta manera, no permitir, que sus sueños se acaben.